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lunes, 7 de diciembre de 2009

La sabiduría de la inocencia “Si no os hacéis como niños…”

Cada niño que nace en el mundo es una señal inequívoca de que Dios mantiene la esperanza en los hombres… La virtud de saber transmitir a los niños nuestra experiencia, es proporcional a nuestra disposición para aprender de su inocencia… ¡Qué atractiva, y a la vez, qué sorprendente nos resulta la sencillez de los niños! ¡Y qué vileza tan grande, el tomar excusa de su educación para violentar la inocencia de los pequeños! Nuestra cultura necesita urgentemente de los niños, porque pocas cosas hay tan falsas como una alegría sin inocencia…

Con frecuencia, los adultos no somos felices, a causa de nuestra excesiva complejidad. Necesitamos de la inocencia de los niños para conocernos a nosotros mismos, e incluso para llegar a conocer a Dios. Como decía San Bernardo: "El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación". Los niños son un buen espejo del Corazón de Dios, así como del corazón del hombre.

Me venían a la cabeza todos estos pensamientos, después de leer un “ppt” que llegaba a la “bandeja de entrada” de mi correo electrónico. (En medio de tantas frivolidades como circulan por Internet, solemos recibir también algunas perlas, de esas que ensanchan nuestro corazón y elevan nuestros horizontes). Se trataba de una conocida colección de cartas dirigidas a Jesús, que un profesor italiano había recogido de sus alumnos de Primaria. La forma de expresarse de estos niños destila sinceridad y pureza. Con ingenuidad y simpatía, nos aportan una dimensión más auténtica y profunda de la realidad.

¡Benditos sean esos maestros que llevan a los niños a descubrir en Jesucristo, a su mejor amigo! ¡Benditos sean esos niños que, en su inocencia, nos enseñan a los mayores a descubrir la sabiduría de la vida!

Ojos puros para reconocer la belleza: “Querido Niño Jesús: Yo creía que el naranja no pegaba con el morado. Pero luego he visto el atardecer que hiciste el martes. ¡Es genial!” (Eugenio)

Intuición para descubrir la fuente de la sabiduría: "Querido Jesús: Hemos estudiado que Tomás Edison descubrió la luz. Pero en la catequesis dicen que fuiste tú. Yo creo que te robó la idea”. (Daria)

Ser niño para bucear en el Corazón de Dios: “Querido Niño Jesús: Seguro que para ti es dificilísimo querer a todos en todo el mundo. En mi familia sólo somos cuatro y yo no lo consigo”. (Violeta)

Inocencia que cuestiona nuestros fundamentos: “Querido Jesús: ¿El Padre Mario es amigo tuyo, o sólo es un compañero del trabajo?” (Antonio)

La coherencia de los sencillos: “Querido Jesús: Ya no me he vuelto a sentir sola desde que he descubierto que existes”. (Nora)

La gratuidad de la amistad: “Querido Jesús: No creo que pueda haber un Dios mejor que tú. Bueno, quería que lo supieras… Pero no creas que te lo digo porque eres Dios, ¿eh?” (Valerio)

Afortunadamente, la iniciativa social ha conseguido que en España se comience a abordar el debate en torno a la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte. Los cristianos podemos y debemos contribuir con nuestro mensaje de fe en la vida, acompañado del compromiso solidario en las situaciones más difíciles. No en vano la “causa de la vida” es la “causa de Jesús”. Él no sólo nos invitó a amar a los niños, sino también a aprender de ellos: “Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: « Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él ». Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos” (Mc 10, 14-16). ¿Será por esto que se congregaron tantas familias y niños en la manifestación por la vida del 17-O en Madrid?

Jose Ignacio Munilla

Obispo de Palencia

El aborto tiene muchos “cómplices”

Buscar titulares de impacto, suele tener el riesgo de la simplificación caricaturesca. Lo hemos comprobado en el modo en que nos fue servida la noticia de las declaraciones del Secretario de la Conferencia Episcopal Española, referente a la responsabilidad de los políticos católicos en la votación de la Ley del Aborto. Esa misma sensación la he tenido yo al leer en un titular, las siguientes palabras puestas en mis labios: “Quien apruebe la Ley del Aborto estará en situación de complicidad de asesinato”. Ciertamente…, es así… Pero, las afirmaciones tienen un contexto explicativo que no puede ser ignorado.

La mujer no es la única responsable

La doctrina moral católica aborda la cuestión de la responsabilidad moral en los actos en que hay una cooperación con el mal. La culpabilidad no recae exclusivamente en quien realiza materialmente el mal, sino también, en mayor o menor grado, en aquellos que han cooperado con él. En el caso del aborto: aquellos que han incitado, o incluso, presionado para que la mujer aborte; el médico y el personal sanitario que realiza la operación; el dueño de la clínica abortista que se enriquece con el “negocio”; la clase política que ha dado amparo legal a la eliminación de la vida inocente…

La responsabilidad moral del político

La vocación política tiene la finalidad de buscar el bien común, poniendo un especial énfasis en la defensa de los más débiles. Como es obvio, cualquier legislación proabortista es totalmente contradictoria con esta vocación política. Es un absurdo que existan más respaldos legales para acabar con la vida humana, que para ayudar a sacarla adelante.

Así se entienden las declaraciones que hemos realizado los obispos: Los políticos católicos que voten a favor de una ley del aborto, se colocan en una situación de total y abierta contradicción con su fe (además de legislar contra natura, esto es, de forma contraria a su propia vocación política).

Tampoco estará de más recordar que existe una complicidad por “omisión”, es decir, por dejación de las responsabilidades políticas. Me refiero al caso de aquellos que, aunque no voten a favor de una ley del aborto, no cumplen con su obligación moral de derogarla cuando posteriormente alcanzan el poder.

Acordémonos de Mandela

Sorprende comprobar las reacciones producidas ante este posicionamiento de la Iglesia. Parece como si el problema estribase en una agresión de la Iglesia hacia la clase política… Sin embargo, lo único cierto es que los agredidos son los niños a los que no se les permite ver la luz, por la única razón de que no son “deseados”.

No olvidemos que Mandela pasó veintisiete años en la cárcel porque pensaba (y no se callaba) que los negros son iguales que los blancos. Nosotros afirmamos que los niños que están en el seno de sus madres, tienen la misma dignidad que los que están fuera… No sé si tendrán que pasar otros veintisiete años para que una afirmación tan “atrevida” pueda ser expresada públicamente, sin caer por ello en el ostracismo…

¡¡Cómo nos duele a todos que nos recuerden nuestras responsabilidades morales!! Sin embargo, como dijo Jesucristo: “La Verdad nos hace libres”. Y yo añado: “¡aunque escueza!”.

martes, 24 de marzo de 2009

Nota de prensa de la Federación Española de Asociaciones Provida


La Asociación Milicia Defensores del Catolicismo, se adhiere al manifiesto publicado por la federación española de asociaciones provida.


ONG Consultiva Especial del Consejo Económico y Social

De las Naciones Unidas

Nota de Prensa

Gustará o no, pero es la verdad 18.marzo.2009.- Sorprende la estrepitosa reacción que ha suscitado la campaña a favor de la vida de la Conferencia Episcopal. Hace muchos años que a los provida nos decían que exagerábamos cuando decíamos que los seres humanos estaban considerados antes y después de nacer peor que muchos mimados animales. Por desgracia, el ser humano no llega a la categoría de especie protegida porque las leyes que protegen a los animales incluyen a sus huevos, larvas y crías. Mientras, el ser humano está indefenso, incluso hay una ley que justifica su muerte en algunos supuestos. Ahora ante esta campaña, de nuevo aparece una furia inesperada. Gustará o no pero es la verdad, eso sí, una verdad vergonzosa para nuestra sociedad. Está claro que los que la critican tratan de desprestigiar al mensajero porque les duele el mensaje. La Federación Española de Asociaciones Provida aprovecha el lanzamiento de esta campaña para dar públicamente las gracias a la Iglesia por contribuir a la sensibilización de la sociedad, por su claro mensaje de defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y por el apoyo a las mujeres embarazadas en dificultades muchas de ellas con situaciones marginales y multiproblemáticas que no son atendidas por organismos oficiales. Por otra parte, aunque los que trabajamos en el mundo provida somos la mayoría pertenecientes a asociaciones aconfesionales, ello no nos impide darnos cuenta de que un gran número de residencias para embarazadas y casas de acogida pertenecen a la Iglesia y realizan una ejemplar labor de solidaridad con personas de toda confesión y condición social. También acogen con comprensión y cariño infinito a las que arrepentidas de la peor decisión de sus vidas, buscan perdón cuando ellas no se perdonan y atraviesan terribles episodios de desesperación, tristeza y angustia devastadora. Y esto, como la campaña, gustará o no, pero también es verdad. La defensa de la vida humana y su dignidad debe unirnos a todos y desde cualquier confesión religiosa o partido político debería ser un asunto intocable, incuestionable. Si nos preocupa el ser humano especialmente en su momentos de mayor debilidad, si queremos evitar el aborto que es algo terrible no sólo para el no nacido, sino también para las mujeres, los hombres y la sociedad entera hemos de alegrarnos de cualquier voz que se levante en su defensa. Basta ya de prejuicios, basta ya de permitir opinar sólo a unos pocos. Y sepamos admitir la verdad, aunque duela, venga de quien venga, porque sólo reconociéndola podemos dar el primer paso para ese futuro hermoso que se vislumbra al ver personas en todos los rincones, de toda condición que, sea cual sea su pasado han elegido la vida para su futuro.

Federación Española de asociaciones Provida

Alicia Latorre Cañizares

presidenta 608 04 66 04/ info@provida.es

sábado, 14 de marzo de 2009

Si Herodes levantara la cabeza se… “tranquilizaría”


miércoles,10 de diciembre de 2008


AnalisisDigital.com

España está descomponiéndose como un cadáver. La corrupción política que nos envuelve con unos gastos alucinantes a cargo del erario público, los soeces insultos que embadurnan a los que no piensan como ellos y, cuando parece que piden disculpas —¡es perdón lo que tienen que pedir y devolver todo lo robado!—, todavía aprovechan para poner la guinda al agravio. Hay corrupción hasta en el fútbol, maletines de dinero para no bajar a segunda, y los altos cargos implicados en todas las tramas de las corrupciones, lejos de dimitir echan la culpa de todo a los regímenes políticos que les precedieron y donde no había tamaña corrupción.

¿A qué esperamos? ¿Dónde está algún partido que defienda al ciudadano? ¿No podrían ustedes crear también un gabinete para soltar lindezas verdaderas que neutralicen el “santo y seña” diario que lanzan para confundir, ensuciar y narcotizar la conciencia del pueblo. ¿Democracia, llaman a esto? ¿Libertad? ¡Tiranía!, eso es lo que es.

¿Cómo pudo darse el holocausto judío y… cristiano, aunque haya a quienes les desagrada oír esta verdad, en un pueblo tan culto y refinado como era y es el alemán? Se pueden dar muchas explicaciones, pero no es del todo por ahí por donde deseo encauzar ahora estas breves líneas. No obstante, no hay que olvidarlo no sea que la causa de aquella masacre sea la misma que está originando la de hoy en todo el mundo.

Ahora asistimos a un holocausto ¡muchísimo mayor! de muertes, ¡de asesinatos! En la quietud de hospitales en cuyas paredes una dulce enfermera con el índice en los labios anima al silencio, allí hay otras cámaras de gas silenciosas donde se practican miles de abortos, de asesinatos de bebés. Las cámaras de gas nazis eran silenciosas también. A los prisioneros de los campos de concentración se les expoliaba materialmente y después físicamente con trabajos durísimos en condiciones inhumanas y cuando ya no eran “útiles” se apretaba la tecla de delete sin preguntar, ni siquiera, are you sure?

La Iglesia tiene que hablar y habla. ¿Por qué? Porque tiene el derecho de salvaguardar —como ha hecho veintiún siglos— al hombre y de reconocer y defender sus derechos como criaturas de Dios. Ustedes se morirán…, pero la Iglesia no. Matarán católicos, sacerdotes y obispos pero la Iglesia no sucumbirá. En la historia muchos lo intentaron ya. Desde Herodes pasando por Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio…y todos dieron patadas contra el aguijón. Lo tienen crudo en el futuro.

La vida constituye, ante todo, uno de aquellos valores esenciales, para cuya defensa y promoción vive la misma sociedad y se deben articular sus estructuras. Nadie más capacitado para apreciar este valor como el cristiano que cree en Dios y no lo estaría si su Dios no lo fuera de vivos y no de muertos. Esos niños que matan en el seno materno se rebelarán en el día del juicio contra los que quitaron la gloria de Dios que podían haberle dado ellos con su vida plenamente vivida. La Iglesia, en estos trágicos momentos en que tantos miran a otro lado, en que parece prevalecer la cultura de la muerte, está empeñada en iluminar y reclamar con insistencia que la opinión pública no esté de brazos cruzados apoyando al poder político —por motivos económicos o ideológicos— y que mire que ese poder diabólico tiene un fin, que este tiempo caduca y no sabemos la fecha.

Todo lo que está sucediendo en nuestro país deja a Pinochet como uno de los más grandes demócratas comparado con ellos. A Stalin le están dejando chico. Su nuevo marxismo ha destrozado a la persona, a muchas familias, han dejado una sociedad anestesiada ante la corrupción, y la chabacanería parece ser el emblema de la nueva cultura occidental. En este hundimiento, España está en la proa. La certeza que me da —como cristiano— saber que Dios no nos abandonará nunca, como no lo hizo en tiempos peores, me esponja el alma de serena alegría, cosa que es bien compatible con el dolor que siento.

Aunque sea conocida la anécdota vale la pena recordarla. Monod, premio nobel de finales de del siglo XX hizo sus pinitos en el campo de la ética defendiendo el aborto. En una rueda de prensa en la que exponía sus ideas, un periodista le preguntó: “Señor Monod, ¿usted cree que hay razones para abortar cuando la madre es tuberculosa, el padre alcohólico, viven en la miseria y tienen varios hijos ya?”. “Sin la menor duda”, respondió el sabio. Al oír esta contestación el periodista dijo: “Señores, guardemos un minuto de silencio porque el Dr. Monod acaba de asesinar a Beethoven”.

¿Cómo se puede olvidar que el llamado estado de derecho no está respetando la unívoca y categórica ley del no matarás? ¿Con que autoridad puede el gobierno de turno castigar cualquier otra vileza si no hay otra mayor que descuartizar a un bebé inocente, indefenso, en el mismo seno de su madre a la que se la engaña muchas veces y se la cobra un dineral? Ningún legislador humano puede afirmar: te es lícito matar, tienes derecho a matar, deberías matar. Pero esto es, desgraciadamente lo que está sucediendo en nuestro país cuando han llegado al poder, de manera bingo-democrática, fuerzas políticas que han emanado leyes contrarias al derecho de todo hombre a la vida.

En nombre de presuntas y aberrantes razones eugenésicas, étnicas o parecidas han originado estas masacres. ¿Cómo se van a poder aceptar moralmente unas leyes que permiten matar al ser humano aún no nacido, pero que ya vive en el seno materno? ¿Desde cuándo tiene el hombre derecho a decidir quién debe vivir y quién no? Los mismos parlamentos se aprovechan, para realizar sus propios proyectos y perseguir sus propios intereses, utilizando el aborto como moneda de cambio. Y lo hacen aprovechándose del ciudadano anestesiado ante tanta corrupción a tantos niveles. Así llegan a creer que el derecho a la vida es una decisión exclusiva de los adultos.

Sólo la Iglesia de Jesucristo defiende la verdad del hombre. Ningún partido político de España lo hace. Tienen miedo. Nos encontramos ante una enorme amenaza contra la vida: no sólo la de cada individuo, sino también la de toda la civilización. La afirmación de que esta civilización se ha convertido, bajo algunos aspectos, en civilización de la muerte recibe una preocupante confirmación(1).

Ya fue la Sagrada Familia amenazada durante su estancia en Belén. Es una amenaza que viene del mundo que quiere acabar con la vida del Niño. Están bien los adornos que alegran la Navidad pero navidad significa nacimiento. Quietud, reposo, paz, luz, etc., son vocablos que adornan las calles centrales de Madrid. A mí, personalmente, me dan sueño, es como si me tomara un valium. Vamos a ser serios, a ir a la raíz. ¡Hagamos frente a todo lo que, en el mundo de hoy, amenaza a la familia desde dentro y desde fuera! Escribir, comprometerse con la vida, hacer lo que esté en nuestra mano. ¡Bien por Eduardo Verástegui! Se ha mojado con la película Bella. Acudamos, por ejemplo, al evento del día 28 en Madrid, fiesta de la Sagrada Familia.


Pedro Beteta López. Doctor en Bioquímica y en Teología